
El Ministro de Pesca de Islandia Steingrímur J. Sigfússon, miembro del Partido Verde de Izquierda, acaba de sentenciar a muerte a 150 ballenas de aleta y a otras 100 ballenas minke en peligro de extinción, haciendo caso omiso al enorme beneficio económico que aporta al país y al mundo la observación de cetáceos. Nuestros amigos de la Asociación de Observación de Ballenas de Islandia están preocupados que la matanza de ballenas podría significar el fin de sus negocios. En una recesión global, no es el momento de matar a las ballenas de las que dependen para el turismo.
¡Dile al Ministro de Pesca de Islandia que no permita que el partido verde se tiña de rojo con la sangra de las ballenas!